lunes, 6 de agosto de 2012

¿La Buena Fe?

Pocos amigos tengo que gusten de debatir de asuntos filosófico/político/religiosos y toleren encontrar sus creencias o argumentos superados por otros opuestos o distintos. Menos aún son los que además lleguen a admitir un punto débil en su creencia. Es cierto que la mayoría de debates de esta indole terminan en: "Pues yo tengo derecho a creer y tú no me vas a cambiar"  Pero de vez en cuando, es uno quien se ve atrapado en estas conversaciones por preguntas difíciles de responder, así bien me pasó la semana pasada con mi amigo ZorroX a quien debo la inspiración para este post:

Los ateos nos jactamos de nuestro pragmatismo, somos listos, sarcásticos, forjadores de nuestro propio destino. Aborrecemos la fe, preferimos la certeza, no queremos creer, queremos saber, no buscamos el sentido de nuestras vidas en un amigo imaginario, sabemos que la fuerza para superar cualquier adversidad se encuentra dentro de nosotros mismos.

Aborrecemos entonces la Fe, emblema de toda cerrazón  y mal humanos, la falsa moral, la noción del pecado y la ilusoría verdad. Todos conocemos las guerras, los daños, el clasismo y racismo que han generado muchos hombres de Fe. Sabemos que mientras se rinda homenaje a una falsa verdad, perderemos la oportunidad de contemplar la infinita y maravillosa verdad del universo.

Pero ¿Y la buena fe? ¿que hay de esas personas con buena fe que han logrado grandes cosas? ¿Porqué les quieres quitar eso?

Supongamos que es cierto, la buena fe hace que un huerfano "sepa" que no está solo y que dios está con él, entonces decide que en vez de drogarse va a dedicarse a correr, 20 años después gana medalla de oro en las olimpiadas, a los 35 años tiene una esposa, 2 hijos y es inmensamente feliz.  ¿bonito no?

Pues no. No existe la buena Fe, así como no existe la buena corrupción, el buen robo, la buena mentira, el buen dopaje.

La pregunta está mal planteada, en vez de preguntar por una buena fe, debería de preguntarse si acaso la fe misma, puede otorgar algo que no podamos conseguir con una buena educación y buenos principios. ¿Que le dio la fe al medallista olimpico, al genio creyente, al santo? ¿Paz interior, medallas de oro, grandes logros? Es interesante preguntarse estas cosas, pues de inmediato tendríamos que preguntarnos:  ¿No hay atletas ateos? ¿no hay genios ateos? ¿no hay gente feliz atea? ¿Como pudieron estos hombres de nula fe, hacer tanto sin un dios?

La respuesta nuevamente es sencilla: La fe no hizo nada por los hombres de fe, lo hizo su constancia, inteligencia, voluntad y sabiduría personales. Es triste que no lo sepan.

Ya sé lo que van a decir: "Aún así, ¿cual es el gran daño? Es un medallista olimpico por dios santo!, dejalo en paz! MONSTRUOOO!"

Y tal vez tengan razón, tal vez hay creencias menos nocivas que otras. Pero los invito a reflexionar por última vez: ¿buena fe?, ¿Fue en verdad la fe, lo que movió a estas personas a lograr sus objetivos?












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